
Picasso decía que el arte era la mentira que nos acerca a la verdad. Yo creo que más que una verdad o una mentira el arte es una certeza que nos abre la mente a otra realidad o a una realidad más amplia.
Nuestro mundo, nuestra realidad, esta formado por energía, la combinación de energías crea materia y otra energía, la luz, nos descubre esta materia.
La energía no se crea ni se destruye, se transforma continuamente. El ser humano no es capaz de crear (crear implica partir de la nada) solo transforma. El artista es la persona capaz de recoger, de sentir la energía que le rodea, y transformarla en una forma o en una acción capaz hacer vibrar a otros individuos, capaz de generar significados a partir de esta energía condensada en la obra de arte que estallara para llenar a la humanidad.
El escultor siente y transforma la materia, pero es la luz la que le descubre la materia, y la luz se transforma junto con la materia durante el proceso de materialización, esto se ha de tener siempre en cuenta, luz y materia se necesitan y se buscan, se dan sentido la una a la otra.
Mi proyecto era crear una escultura orientada hacia la luz. Pero tras la reflexión anterior el proyecto se queda en una farsa. Primero porque la creación no existe, esto puede parecer algo sin importancia, podemos cambiar la palabra crear por transformar y continuar, pero esto implica un cambio en la intencionalidad, en el posicionamiento frente a la materia. Segundo porque la materia siempre esta orientada hacia la luz, siempre la recibe porque siempre se buscan y se encuentran.
Pero tras este descubrimiento, quedan en mi interior muchas dudas y una certeza. La certeza es la necesidad que siento hacia el modelado, modelado de la luz y la materia, la búsqueda de la forma formante, condensadora de energía. Las dudas, como al energía, se transformaran en nuevas certezas y nuevas dudas en un proceso sin fin de continua expansión interior, esta es la grandeza del arte, lo que me fascina, y lo que busco no solo en este proyecto sino en mi vida.








